EN CASA DE HERRERO, CUCHILLO DE PALO

PROYECTO FIN DE CARRERA

Hacia 1900, Madrid cada vez tenía más importancia, y el extrarradio se encontraba en pleno crecimiento. Tras la guerra civil, la pobreza en la que quedo enmarcada España, hizo que los habitantes de los pueblos, emigraran a la capital en busca de trabajo. Estos nuevos residentes comenzaron a instalarse en chabolas en el Parque de la Ventilla, junto al actual paseo de la dirección, y conforme su nivel de vida aumentó, y sobretodo, ayudados por la administración, comenzaron a ocupar el actual barrio de Valdeacederas. Un barrio construido con un marcado carácter rural, donde la tipología proliferante fue la vivienda con cubierta a dos aguas. Una construcción barata, austera y rápida. Realizada por los propios residentes.

Podemos encontrar la tipología de vivienda más elemental, que disponía de un pequeño patio en su interior, con apenas un par de alcobas. También las que disponían de suelo para aprovechamiento como huertos, o con la plantación de árboles o arbustos frutales. Muchos de los emigrantes viajaban con sus animales, una de las fuentes de sustento, y para protegerlos, construían pequeños corrales, así como pequeños lugares de almacenaje para la leña, alimentos y bebidas. Algunos vecinos implantaron un negocio en la planta inferior de su vivienda, y los más adinerados disponían de doble planta y balcones para su disfrute. Podemos encontrar pequeñas agrupaciones, a modo de corralas o entorno a un estrecho pasillo. El modo de acceder a ellas puede ser a través de dos casas ajenas a la agrupación, o pertenecientes a la misma, donde protegidos por un muro aparece una pequeña puerta y un gran listado de números y letras junto a ella, 10A, 10B, 10C,… También, existen accesos a las agrupaciones a través de una servidumbre de paso. Por ello, aparecen más puertas que ventanas en la mayoría de las viviendas del barrio. Cualquier puerta puede lanzarte a un mundo sorprendente.
Este mundo de lo improvisado es característico del barrio Tetuán. Donde de manera habitual aparecen estas situaciones fruto de la desplanificación. La singularidad de cada construcción lo acentúa; cada edificio tiene una textura distinta, una rugosidad distinta, una materialidad distinta. No existe una preocupación por la definición y la estética, existe el interés por la funcionalidad, la austeridad y la evolución a lo largo del tiempo.

Este carácter orgánico, la tipología, la manera de construirse, la desplanificación, son los que dan la verdadera identidad al barrio de Tetuán.
Durante la época del ladrillo, estas agrupaciones de pequeñas viviendas fueron sustituidas por bloques de viviendas de mayor densidad. Edificios totalmente anónimos y desligados del lugar. Edificios que podemos encontrar repartidos por toda la geografía española, que surgieron durante el boom inmobiliario.

Actualmente, en plena crisis económica, muchas de las obras previstas han quedado paralizadas y las labores de derribo aún no han comenzado, o se abandonaron a medio concluir. Por lo que aún podemos encontrar vacíos que conservan preexistencias murales, arbóreas, o incluso de viviendas completas, cuyos tejados han desaparecido en muchas ocasiones. Es en estos lugares, donde encontramos nuestras zonas de oportunidad. Existe la opción de actualizar y densificar la ciudad de una manera distinta a la que se ha hecho hasta el momento. El fundamento principal es conservar la personalidad del lugar, en detrimento de lo global e impersonal. El proyecto pretende por tanto, realizar una crítica a la evolución de las ciudades llevada a cabo durante los últimos años.
Debemos aprovechar la experiencia de mucho de los vecinos que crearon el barrio con sus manos, y que ahora se encuentran en su jubilación, pero sintiéndose capaces de ayudar y enseñar a los jóvenes y parados. Así como realizar una labor de integración de los inmigrantes que solicitan mayor cantidad de espacios de convivencia, donde puedan aprender un idioma o un oficio. Así como espacios donde puedan transmitir sus propias tradiciones a los vecinos de Tetuán. Produciéndose por tanto un intercambio necesario y fundamental para el barrio. La propuesta pretende retomar y evolucionar la manera en la que se creo el barrio de Tetuán. Una manera caracterizada por la tipología, la improvisación, el carácter orgánico, la forma de construcción, la evolución a lo largo del tiempo… Pero sin perder de vista las necesidades actuales, que requieren mayor cantidad de espacios en la ciudad. Y que estos espacios dispongan de la mayor flexibilidad posible, que tengan gran capacidad de adaptación que les permita por ejemplo, pasar de un taller a una oficina con el menor coste material y de tiempo posible.
Esta evolución se basa en las prexistencias, las asume, las recupera y las transforma. Se integran los muros, se respetan los árboles, se rehabilitan las viviendas para que sean capaces de asumir cualquier otra función… No existirá ningún programa específico. El programa será el que convenga a las propiedades de cada espacio. Su disposición, materialidad, cualidad espacial,
cualificación climática y sonora harán que se elija dicho espacio u otro según las necesidades requeridas.
Seguirán existiendo tipologías individuales, que se podrán densificar generando agrupaciones verticales, donde el espacio público, la calle, se elevará dando acceso a las piezas superiores, y se ensanchará dando lugar a espacios de estancia o convivencia dentro del recorrido vertical, lo que permite que estos espacios acojan la personalidad del contenido de las pieza más próximas.

Como sucede en la calle horizontal, la calle vertical también se contamina de lo que sucede a su alrededor y se encuentra en constante evolución. Aparecerán también balcones, espacios privados, que como en las antiguas viviendas, serán de aprovechamiento particular y personal, que se verán en sintonía con los existentes en las viviendas colindantes.

En definitiva, una propuesta urbana, que apoyándose en la personalidad e idiosincrasia del barrio de Tetuán, pretende a través de la reutilización y transformación de la tipología originaria del barrio, beneficiarlo y aumentar su densidad, generando nuevos espacios para la ciudad. Haciendo así, una crítica a la evolución del barrio en los últimos años.